martes, 14 de diciembre de 2010

La importancia del bunkai

En mi web ya existe una extensa sección sobre "bunkai" (que sigo y seguiré ampliando), y he traducido algún artículo de Patrick McCarthy, Harry Cook, y muchos de Iain Abernethy sobre el tema, así que intentaré no extenderme aquí para explicar lo mismo.

Sin embargo, sí me gustaría seguir compartiendo algunas reflexiones sobre kata y bunkai (aplicación)...

¿Por qué es importante el bunkai?

Debería ser más que evidente: es lo que da sentido al kata, y por tanto, al Karate.

Efectivamente, se podría decir entonces, sin miedo, alto y claro, que el kata sin bunkai (aplicación) no tiene sentido.

El kata sin bunkai es sólo kihon, un conjunto de técnicas encadenadas sin demasiada lógica, que solamente sirve para ejercitar el cuerpo en la técnica básica. Es una secuencia de movimientos, como podría ser cualquier otra, así que, en realidad, se podría descartar el kata y entrenar únicamente kihon... es lo mismo, y el resultado sería el mismo.

El kata sin bunkai puede ser buena gimnasia, pero sólo como ejercicio, el Karate no tiene nada de "especial", ya que no es muy diferente de la danza, el aerobic, o la propia gimnasia. Y la verdad, desde el punto de vista de la mera actividad física, seguramente estas otras actividades serían más recomendables, ya que ofrecen los mismos beneficios para el cuerpo, y menos desventajas, ya que los movimientos son mucho más libres y fluidos, sin estar forzados a ajustarse a la (actualmente rígida) técnica de Karate. Y por cierto, la rigidez y/o falta de fluidez que se aprecia frecuentemente en los katas, entre otras cosas, también se debe al haber apartado el kata de la realidad del combate.

"La gracia" de los katas está, se supone que está, o debería estar, en que los movimientos se supone que tienen significado, un significado directamente vinculado a la defensa personal. Y hago hincapié en "se supone" porque es "evidente" que ese significado se desconoce y está ausente en la mayor parte de la enseñanza y la práctica actual.

¿Es lógico pasarse años y años practicando técnicas sin llegar a saber nunca para qué sirven? No parece tener mucha lógica, no, porque eso significa que el Karate se ha convertido en una "cuestión de fe"... Pues efectivamente, así es: se practican las técnicas, los katas, o bien sin conocer su significado, o bien creyendo que se conoce, pero en cualquier caso, sin probar las técnicas ni preguntarse si verdaderamente se podrían utilizar de esa manera.

La "mente del principiante" a menudo pregunta: "¿esto qué es?", "¿esto para que sirve?", "y entonces, ¿qué harías?", "¿y si... ?", pero pronto se conforma con las respuestas de los que "saben más", se "convierte a la fe", queda "domesticado", es feliz simplemente siguiendo a la manada, y a partir de cierto punto ya no siente la necesidad de preguntar nada...

"Shoshin o wasurezu": ¡Nunca olvides el espíritu del principiante!; "En la mente del principiante hay muchas posibilidades, en la mente del experto, pocas". Un Maestro es sencillamente "el eterno estudiante/alumno", con esa mentalidad, siempre se puede seguir progresando. Si te crees que ya lo sabes, difícilmente tendrás la mente abierta a otras posibilidades. "Muchos habrían podido llegar a la sabiduría si no se hubieran creído ya suficientemente sabios" (Juan Luís Vives).

¿Realmente sirven las técnicas de Karate?, las técnicas del kata, ¿valen para la calle?

Hombre... pues... ¡Claro que sirven!
Y si no sirven, DEBERÍAN!! Al fin y al cabo, para eso, ni más ni menos, fueron concebidas. Si parece que no sirven, es obvio que "algo está fallando".

Pero si no hay bunkai, "análisis", no se conoce el significado; si no se conoce el significado, no se puede practicar la aplicación; y si no se practica la aplicación, no se podrá utilizar la técnica. Así de simple.

El kata NO es suficiente. El kata es lo más importante porque te da las técnicas, y sin técnicas, ni hay aplicación ni hay nada. Pero pasarse la vida practicando las técnicas "al aire" no es suficiente. Es como estar años pronunciando palabras sueltas de otro idioma, sin conocer el significado de lo que estás diciendo, como un loro... Eso no es forma de estudiar ni de aprender un idioma, podrías pasarte 30, 60, 90 años así... jamás podrías llegar a mantener una conversación en ese idioma. Pues en Karate pasa exactamente lo mismo: puedes pasar años como un autómata ejecutando infinitas repeticiones de un kata, pero no podrías utilizar con éxito esas técnicas en una situación real de violencia si surgiera la necesidad, porque no estás preparado para ello, ni siquiera sabes para qué sirven (ni para qué no sirven!) los movimientos que tantas veces has repetido al fino aire.

Cada cual es libre (o debería ser libre) de hacer y buscar el Karate que quiera (o de no buscar nada, claro), pero los profesores tienen una responsabilidad hacia sus alumnos, y aquellos que no puedan o no vean necesario estudiar y enseñar bunkai, deberían al menos dejar claro qué tipo de Karate están enseñando (si es que ellos mismos lo saben). Porque el tipo de "aplicaciones inaplicables", absolutamente irrealistas y fantasiosas, que se están enseñando y "vendiendo" como válidas en muchos ámbitos del Karate actual, podrían poner en serio peligro al (ingenuo) practicante que llegado el momento pudiera verse obligado a intentar utilizarlas de verdad.

"Afortunadamente", todo el mundo parece tener claro que ese tipo de "aplicaciones de cuento de hadas" sólo sirven en entornos "de ficción" absolutamente controlados: gimnasio y exhibiciones (competiciones y exámenes de grado inclusive, por descontado). Sólo "sirven" si te ataca un compañero, desde 2m de distancia, con un "perfecto" oi-zuki o mae-geri, sin intención de dar, y "por supuesto" sabiendo tú lo que te viene...

Muchas personas abandonan la práctica de artes marciales como el Karate al no verlo realista ni efectivo, y en cierto modo, puede que no les falte razón, porque en muchos sectores el Karate está "castrado", y ciertamente no se está enfocando a la defensa personal. La verdad es que me merece más respeto una persona que abandona el Karate porque no ve sus expectativas cumplidas, que una que por el contrario sigue en el mismo aferrándose ciegamente a su "fe", y sin expectativas.

Desde luego, "el arte está para las personas, no las personas para el arte". Podemos hacer del Karate lo que queramos, SÍ, y podemos perfectamente elegir un Karate en el que sencillamente la defensa personal ocupa un lugar de escasa o incluso nula relevancia. No hay absolutamente ningún problema. Pero entonces, admitamos claramente lo que estamos haciendo: gimnasia, deporte, pasatiempos, o lo que sea, y dejemos de confundir, no sólo a los demás sino a nosotros mismos, queriendo utilizar palabras como "tradicional", y haciendo ver que de algún modo estamos siguiendo los pasos de los "maestros del pasado", a los que supuestamente veneramos, pero a cuyas enseñanzas en realidad no hacemos ni caso, porque ni las conocemos realmente.

Es cierto que en la "era moderna del Karate", el bunkai no siempre se ha transmitido junto al kata, como habría sido deseable, pero por suerte, ahora cada vez tenemos más información, además de la capacidad de pensar por nosotros mismos (algo a lo que no deberíamos renunciar). Si se busca, al final se encuentra.

Salir de la "zona de confort" es difícil por definición, pero en mi opinión, más difícil es intentar mantener posturas que no se sostienen sobre conocimiento, argumentos, y lógica. Y por supuesto, tampoco es solución de nada.

Víctor López Bondía

martes, 30 de noviembre de 2010

150.000 visitas


Mi página, shotokankaratedo.es, tiene ya 4 años. Empecé a crearla a finales de 2006, septiembre/octubre, y publiqué la primera versión pocas semanas después, en noviembre.

Desconocida en sus inicios, cuando puse el contador de visitas en 2008, con ya más de un año de existencia, pocos días llegaba a tener 30 visitas. Poco a poco fue creciendo, y el pasado mes de junio de 2010, tras 2 años de contador, se alcanzaron las 100.000 visitas.
Ahora, tan solo 6 meses después, el contador ya marca 150.000, así que, de seguir así, es muy probable que las siguientes 100.000 visitas se consigan en tan solo un año.


Lo habitual en estos momentos es tener alrededor de 300 visitas diarias:


Y la mayoría de los visitantes suelen pertenecer, lógicamente, a las zonas hispanohablantes del globo:


Recientemente he realizado también algunos cambios en el diseño. Pequeños, pero que creo que mejoran un poco más el aspecto de la página.

Estoy contento con el progresivo crecimiento de la página, y creo que ya tiene cierto peso dentro de su ámbito: la información de Karate on-line en castellano.
Espero que siga creciendo y resultando útil e interesante a todos aquellos que cada día llegan hasta ella demostrando un sincero interés en el Karate.

Víctor López Bondía

domingo, 14 de noviembre de 2010

Makiwara (y IV)


Después de muchos reajustes, conseguí el makiwara "perfecto". Un makiwara bien fijado al pilar, y resistente, pero flexible, justo lo que necesitaba:


Entradas anteriores sobre su construcción:

Empecé a utilizarlo con entusiasmo, muy contento con el entrenamiento, pero mi felicidad duró poco...

El ruido del makiwara no pasó desapercibido para los vecinos, que no tardaron en transmitir su descontento al respecto.
No dejaba de ser curioso, porque el sonido del makiwara en el interior de la habitación era mínimo, mucho más discreto que el del saco, por ejemplo, y sin embargo, al parecer llegaba muy ampliado a oídos de los vecinos.

Para solucionar el problema, intenté aumentar la amortiguación general: aumenté el espesor de la goma (cubierta por un trozo de tela) que sirve de superficie de golpeo; coloqué también goma entre las dos tablas, de forma escalonada, consiguiendo a su vez la deseable ligera inclinación del makiwara hacia delante; y finalmente incluso coloqué un trozo de "corcho antivibración" entre la base del makiwara y el pilar...

Lamentablemente, no sirvió de nada. Por alguna razón, cada golpe sobre el makiwara, inapreciable desde la habitación de al lado, suena como un martillazo desde otras alturas del edificio, y desde la casa de al lado.

Así que, finalmente tengo un makiwara, que es perfecto para su función (entrenar el tsuki), pero que desgraciadamente de poco me sirve porque no lo puedo utilizar sin molestar a los vecinos.

Como el trabajo de makiwara es imprescindible, debía seguir buscando una solución. Así que pensé en construir otro tipo de makiwara, con la esperanza de no encontrar el problema del ruido en otros diseños alternativos con otro tipo de fijación y/o sistema de amortiguación.

Entonces pensé en el "makiwara de neumático", más fácil de construir y de colocar:




Sólo tuve que agenciarme un neumático; cortar la madera que me había sobrado del makiwara anterior; fijarla al neumático taladrando un par de agujeros y colocando un par de bridas; y hacer una nueva superficie de golpeo, exactamente igual que la otra, con goma cubierta por un trozo de tela.
Después colocarle una arandela al neumático, y colgarlo con cuerda de la barra que sostiene también el saco, a la altura deseada, y contra la pared.


No es un makiwara tan conveniente como el otro, porque es menos flexible. El neumático (al menos el que yo he utilizado) es grueso y fuerte, y no cede demasiado, así que este makiwara de neumático ofrece más resistencia contra los golpes, en principio, demasiada resistencia.

De todas formas, en mi caso, el objetivo de este makiwara era que fuera menos ruidoso que el otro, y según me cuentan, no lo es, así que: otro makiwara que de momento no puedo usar...

Menos mal que tengo el saco!!...
Pero no es lo mismo, ambas cosas son necesarias. :-(

Necesito comprarme un solar o una planta baja donde constuirme un buen dojo, en condiciones, y sin vecinos.

Víctor López Bondía

sábado, 7 de agosto de 2010

Mi primer makiwara (y III)

[ Esta entrada es la continuación de las entradas anteriores: "Mi primer makiwara (I)" y "Mi primer makiwara (II)" ]

Esta vez he podido realizar los "últimos ajustes" necesarios sin tardar meses...

Tenía una tabla de repuesto de la que he sacado una pieza para separar más la tabla de la pared, así que en cuanto he conseguido tornillos más largos para unir las dos tablas a la fijación de la pared, sólo ha sido cuestión de taladrar 4 agujeros más y serrar la tabla para extraer la pieza...





He colocado 2 arandelas entre las tablas sólo en los 2 tornillos superiores, para conseguir la inclinación hacia delante...



Y ya está:



Ahora sólo queda ver cómo se comporta ante los golpes, pero las primeras pruebas han sido satisfactorias. Ahora la tabla está más separada de la pared, y ya no llega a tocar la pared al ser golpeada. Parece lo suficientemente flexible, y a su vez también proporciona la resistencia necesaria para que el trabajo sea útil.

Víctor López Bondía

jueves, 29 de julio de 2010

Mi primer makiwara (y II)


Tras el primer fracaso hace unos meses, he ido corrigiendo poco a poco defectos del "diseño" original hasta conseguir montar mi makiwara...


Básicamente las correcciones necesarias han sido:

- Ampliar el anclaje de hierro que fija la tabla de madera a la pared. Inicialmente era muy pequeño. Ahora su superficie es tres veces mayor.

- Cambiar tornillos normales por los llamados "tacos de expansión", y aumentar su número. Inicialmente pretendía anclar el makiwara a la pared con 4 tornillos normales... qué ingenuo... Ahora he utilizado tacos de expansión. Y no 4, sino 8!!



Parece que esta vez ha funcionado, y la fijación está bien anclada a la pared. Aunque no fue fácil, para hacer los agujeros necesité pedir prestada una buena taladradora, ya que la que tenía no pudo contra el pilar cuando llegó la hora de intentar hacer más agujeros, y más profundos para los nuevos tacos.



Tenía miedo de que la madera no fuese adecuada (demasiado rígida), pero parece que no. Una vez puesta parece bastante flexible, y de hecho me va a tocar hacer algún ajuste más, porque de lo contrario llega a tocar la pared al ser golpeada.

Además, la tabla ha quedado ligeramente inclinada hacia detrás, justo al contrario de lo que sería deseable, así que todavía habrá que inventar algo para 1) separar un poco más de la pared y 2) conseguir la inclinación hacia delante en lugar de hacia atrás.



Como superficie de golpeo he utilizado los mismos trozos de esterilla de la otra vez, fijados con 2 bridas, aunque envueltos en un trozo de tela para proteger la piel de los nudillos.
Parece demasiado grueso, probablemente lo reduzca o busque otro sistema según vaya experimentando. Ya veremos.

Gracias a todos los compañeros que me han ayudado con sus consejos. :-)

Víctor López Bondía