
Hoy hace 11 años desde que obtuve el Cinturón Negro 1erDan (Shodan), el 19 de diciembre de 1999. ( Por la FEK )
No significó demasiado entonces... y nada significa ahora. Fue el primer dan, y también el último.
¿Por qué me examiné?
Pues sencillamente porque después de 4 años de práctica dedicada, era lo lógico y natural, y sinceramente sentía que tenía el nivel necesario para ser cinturón negro. Además, desde el primer día el Karate había pasado a ser parte importante de mi vida, y no tenía ninguna duda de que lo seguiría siendo, así que, qué menos que obtener el cinturón negro. No había ninguna razón para no examinarse. También me hacía ilusión ser cinturón negro, claro que sí, pero incluso entonces, era ya plenamente consciente de que tan sólo era el grado mínimo, el principio, y de que lo verdaderamente importante era tener el nivel. El examen sólo era un mero trámite, y el color del cinturón algo insignificante (de hecho no dejé de llevar el cinturón marrón hasta marzo, tres meses después del examen, cuando llegó el nuevo cinturón de color negro).
No me he vuelto a examinar desde entonces.
De vez en cuando me preguntaban "¿por qué?", y todavía me lo preguntan a veces, no sin sorpresa, aquellos que, sin conocerme demasiado, descubren que "todavía" soy 1erDan (y lo que me queda!!). Desde su punto de vista, no parece tener demasiada lógica... y yo me pregunto si es obligado examinarse, y si todo el mundo con 'X' años de práctica debería tener, sí o sí, un determinado grado.
Dejar de examinarme no es algo que tuviera planeado desde un principio. Y de hecho recuerdo que "de jovencito" solía hacer planes del tipo: "Si soy 1erDan con 17 años, puedo ser 2ºDan a los 19; 3erDan a los 22; 4ºDan a los 26...". Qué futuro tan prometedor... jajaja!!
Pero resulta que esos planes nunca se llevaron a cabo, y por voluntad propia.
Después de obtener el 1erDan no bajé el ritmo lo más mínimo, por descontado. Todo lo contrario, a lo largo de los años he intentado entrenar cada vez más y mejor. Pero por alguna razón, ya no notaba ningún progreso. Mi sensación era de haberme estancado y de no mejorar lo más mínimo. A veces incluso pensaba que había empeorado, y tenía que consolarme pensando que era imposible, que no podía estar yendo a peor entrenando absolutamente todos los días del año.
En cualquier caso, con esas sensaciones, no tenía demasiado sentido pensar en examinarse de 2ºDan: "¿Cómo me voy a examinar de 2ºDan si no he mejorado nada desde que me examiné de 1erDan?", "¿Por qué debería examinarme si no me veo en el nivel que yo considero debería tener un 2ºDan?". Eso es lo que pensaba tras un par de años desde que me examinara de cinturón negro.
Sabía que en cualquier momento podía examinarme y aprobar, pero poca importancia tenía eso. Siempre me he tomado el Karate bastante en serio, y "aprobar" no tenía sentido para mí. Prefería ser un 1erDan decente que un 2ºDan mediocre, y los defectos que (muy a mi pesar) me podía permitir siendo 1erDan serían menos justificables siendo 2ºDan.
Así, el tiempo pasaba, y yo seguía preocupándome mucho por mi Karate, y muy poco por un hipotético examen de grado que en ningún momento me llegué a plantear seriamente. La cada vez más remota idea de examinarse, únicamente se presentaba de manera ocasional, cuando otros compañeros tenían que examinarse y surgía la aparentemente inevitable pregunta: "¿Y tú para cuándo?". A partir de un determinado momento, la pregunta hasta me pillaba por sorpresa: tenía tan claro que los grados ya no formaban parte de mi Karate, que pensaba que para el resto del mundo era igual de evidente.
Independientemente de mi nivel personal (del que ya dudo que algún día llegue a sentirme satisfecho), después de 4 ó 5 años de 1erDan, y de ver lo poco que significaban los grados, pasaron de ser algo secundario, a algo completamente banal, insignificante, y absolutamente prescindible e innecesario para mí.
Si me examino, "¿voy a saber más Karate?; ¿voy a ser mejor?; ¿va a cambiar en algo mi forma de entrenar?".
Parece evidente que NO, así que, ¿por qué debería hacerlo??
De vez en cuando recibía un poco de "presión bienintencionada" para que me examinara, por parte de un compañero (muy apreciado), pero nunca consiguió convencerme para que lo hiciera con argumentos concluyentes. Y, por suerte o por desgracia, en ciertos aspectos tengo una enorme facilidad natural para ir en contra de la manada, así que hacen falta argumentos bastante buenos para lograr convencerme de algo.
Alguien en su día importante me dijo, medio en broma medio en serio: "si no te examinas, nadie te va a respetar"... Bueno... Yo hago Karate para mí mismo, no buscando el respeto de los demás. De todas formas, espero ser digno de respeto, pero por otras cosas que para mí son mucho más importantes.
Considero que el Karate es un camino hacia uno mismo, y examinarse, o no, es una opción personal. Y como a mí, el tema de los grados "no me convence", pues me parece que participar de ello sería ser incoherente conmigo mismo.
Sé que para muchos mi postura puede resultar difícil de entender. También es difícil para mí tratar de comprender por qué tanta gente que practica "Karate" siguiendo "la ley del mínimo esfuerzo", luego quieren examinarse e incluso aspiran a los grados más altos. A mi "ideal romántico" también le resulta difícil entender por qué aprueban el examen.
No sé si produce algún tipo de satisfacción poder decir "Soy 3erDan" (ó 4º, 5º, 6º ó 7º...). A mí desde luego, ninguna. Por alguna razón incluso evito decir que hago Karate. Es algo, como íntimo mío, que comparto de muy buen gusto con gente afín, pero no con cualquiera que me pregunte "¿haces algún deporte?".
Para mí la satisfacción está simplemente en poder hacer lo que me gusta, en entrenar cada día, en tratar de seguir aprendiendo y mejorando, en mantener la ilusión, no perder de vista los objetivos, no olvidar lo que estás haciendo y aquello que realmente importa: disfrutar del Karate.
Y no necesito diplomas para eso.
Por otro lado, dado que el primer dan (shodan) es el principio, y un karateka debe ser "el eterno aprendiz", mantenerte en ese grado te ayuda a no perder de vista "el espíritu y humildad del principiante" (shoshin o wasurezu), y poder dejar realmente de lado 'cualidades' menos deseables como son el ego, la vanidad, y el orgullo, y a no perder la perspectiva y caer en el error de pensar que ya sabes algo (o puede que incluso todo) sólo por tener un rango más elevado.
No estoy en contra de los grados. Tampoco a favor. Sencillamente, a mí personalmente no me pueden aportar nada en mi práctica.
Los grados son absolutamente innecesarios, y prueba de ello es que ni siquiera existían en el Karate hasta tiempos relativamente recientes, y aquellos que ya practicaban mucho antes de que aparecieran, no los echaban de menos. ¿Qué grado tenía Matsumura, Azato o Itosu?? Ellos, y muchos otros, entrenaron todas sus vidas sin necesidad de tener un grado, ni siquiera un karategi. No había entonces distracción ni elementos externos, ni adornos ni decoración, sólo entrenamiento. Estaba claro qué era el Karate, y por qué y para qué se entrenaba.
Ahora, en cambio, no está muy claro si el Karate es arte marcial, sólo arte, defensa personal, deporte, actividad física, pasatiempos, profesión, negocio, todo ello combinado... Y muchas veces se presta más atención a toda la parafernalia, como son grados, competiciones, karategis, etc., que a lo que constituye la esencia de todo ello: el Karate.
"Bueno, pero que antes no hubiera grados, etc., no significa que esté mal que ahora los haya..." Por supuesto que no, pero porque ahora los haya tampoco significa que sean imprescindibles. También existen las carreras universitarias, por ejemplo, y no todo el mundo tiene porqué sacarse una.
Además, es que los grados sirven para "muy poco" (por no decir nada)... A los organismos que los conceden les aportan beneficios económicos, eso desde luego, pero a los examinandos... Un título universitario está reconocido, avala una formación, y sirve para encontrar un empleo, pero un título de cualquier grado en Karate, no dice nada, ni siquiera dentro del Karate, y menos cuando no sabes bajo qué criterios se ha otorgado, ni si lo ha concedido la Federación Española, la Japonesa, algún maestro de Okinawa, o el "encantador de serpientes" de turno (de los que tantos hay en las artes marciales).
"No, pero los grados de la FEK son 'oficiales'..." Vale, sin embargo, ¿de qué te sirven si te vas a entrenar a otro país o en otro estilo al margen de la FEK???, ¿qué valor tienen si te vas, por ejemplo, a entrenar al honbu dojo de la JKA en Tokyo, o a Okinawa a hacer Goju-Ryu con Higaonna o Uechi-Ryu con Shinjo??? (O a cualquier otro país y con cualquier otro maestro/organización de cualquier estilo)
Los grados no son universales, tu nivel en Karate, que es lo que importa, sí. El nivel es el mismo en España, en Okinawa, o allá donde tengas que ir a demostrar, no cuántos diplomas tienes enmarcados en casa, sino cuánto sabes y qué puedes hacer sobre el tatami.
Yo por mi parte, ahora que, como dice un muy buen amigo mío, hago "Karate clandestino", los grados tienen incluso menos importancia si cabe. Hago Karate para mí mismo, y en mi Karate lo único que importa es: entrenar y estudiar para conseguir habilidad y conocimiento. Eso es lo que quiero para mí, y lo que busco en los demás.
« El sistema de grados es una buena idea... pero se les confiere un valor tan enorme, que si no tienes cuidado, la obtención del grado se convierte en el objetivo, no aprender el Karate. »
Víctor López Bondía