lunes, 18 de marzo de 2013

R.I.P. shotokankaratedo.es


Como muchos habrán notado, el contenido de shotokankaratedo.es es inaccesible desde febrero, siendo los visitantes redireccionados a un artículo/notificación ("ongi kiryoku") que resulta un tanto... "amargo".

Como ya no soy practicante de Shotokan, hace tiempo que no me sentía identificado con la página web. Aunque la información sigue siendo igual de válida sin importar lo que yo practique o deje de practicar, ya que la página siempre fue sobre Karate, y no sobre "mi" Karate, alguien podría pensar, y seguramente no le faltaría razón, que no tiene demasiado sentido que detrás de una de las principales webs "de Shotokan" en español esté una persona que ni siquiera practica Shotokan.

En noviembre, cuando se acercaba el reto benéfico, se me ocurrió una idea (que probablemente algunos calificarían de "malvada"): aprovechar el seguimiento de la página para promocionar el reto... y al mismo tiempo dejar su futuro en manos de sus "seguidores"; de manera que, si el reto benéfico tenía una buena acogida, la página continuaría, y si no, pues no.
Pero, obviamente, no podía revelar mis planes, pues de lo contrario sería como una "coacción".

Pues bien, como la inmensa mayoría decidió mirar hacia otro lado (cosa absolutamente previsible), llegaron las consecuencias: el contenido de la página web dejó de estar disponible en febrero, y ahora en abril, cuando caduque el hospedaje y el nombre de dominio, no lo renovaré, con lo cual, después de 6 años, shotokankaratedo.es habrá llegado a su fin.

Soy plenamente consciente de que esto puede desde entristecer hasta irritar a mucha gente, y de hecho algunas personas me han manifestado su malestar al respecto. Es comprensible. Sin embargo, a mí también me podría entristecer/irritar que la mayoría de la gente hiciera caso omiso de mi petición de ayuda, ¿no?

No obstante, y a pesar de lo que pueda parecer, no estoy enfadado, y no me siento defraudado por nadie, por la sencilla razón de que no esperaba nada de nadie. La ayuda se pide; y se obtiene, o no se obtiene, pero no puedes exigirla (y creo que yo no lo he hecho).
Lo que sí que estoy es MUY AGRADECIDO a las personas que sí pudieron colaborar.

"¿Y a qué viene entonces ese arrebato de 'rencor' y 'venganza' por el cual has decidido privarnos a todos de la página web?"

Bueno, he creído que estábamos ante una buena oportunidad de reflexionar, y quizá aprender, algo importante acerca del Karate (lo cual siempre ha sido, y es, el objetivo):
Se supone que la práctica de Karate aporta unos valores pero... ¿Realmente es así?
Creo que siempre es buen momento para hacer esta importante reflexión, y yo estoy intentando ayudar a los visitantes de mi página web para que la hagan conmigo. Puede que haya sido algo "drástico" pero, lamentablemente, parece que es el único modo: las personas sólo aprendemos "a palos", y cuando ya es demasiado tarde, así que era necesario dar "un toque de atención notable". Puede que me haya equivocado, pero me consta que algunas personas han entendido el mensaje, lo cual me hace pensar que no me habré equivocado tanto...

Obviamente, como todo en la vida, siempre está el camino "fácil", y el camino "difícil". El primero evita quebraderos de cabeza, pero no suele aportar gran cosa; el segundo, en cambio, suele traer consigo la oportunidad de aprender algo. El camino del Karate-do no es precisamente fácil.
En este caso, lo fácil es evadir la responsabilidad personal, y en lugar de eso, poner excusas y echarme a mí la culpa por ser un "prepotente", un "capullo rencoroso", etc., por quitar la web (no es que nadie me lo haya expresado así, afortunadamente, pero entendería que se pudiera llegar a pensar). Está bien, quien quiera es libre de descargar su frustración en mi persona... Mi Karate y mi vida no cambian absolutamente nada.
Sin embargo, yo invito a que cada uno acepte el desafío de mirar hacia sí mismo, y de reflexionar sobre su Karate y sobre cómo influye éste en su vida. Seguramente esto puede resultar ser mucho más productivo.

Lo importante ya no es la página (es sólo una simple web de Karate, el mundo no va a dejar de girar porque desaparezca), ni siquiera el reto (que ya ha pasado, aunque lógicamente la causa sigue estando ahí), lo importante es que hay una lección muy importante que aprender:

El Karate-do, CORRECTAMENTE APRENDIDO Y PRACTICADO (lo cual, como todos sabemos, no es la norma sino la excepción), debería ayudarnos dándonos la motivación, el valor, y el sentido de la responsabilidad necesario para intentar hacer en cada momento lo correcto.
Eso debería tener muchísimo más valor e importancia en nuestras vidas que entrenar técnicas que probablemente jamás vamos a utilizar en la vida real. Y también tiene mucho que ver con la autodefensa, pues haciendo lo correcto podemos evitar muchísimos problemas. Por eso, "el último objetivo del Karate es el perfeccionamiento del carácter", y ahí está su verdadero valor. Al final del día, da absolutamente igual lo fuerte que puedas golpear o lo buenos que sean tus katas; lo que realmente importa es qué tipo de persona eres, y si tu 'impacto' en el mundo que habitas y en aquellos que te rodean es positivo, o negativo.

Tu Karate sólo tiene valores si tú se los das y así lo demuestras constantemente con tu actitud y comportamiento... ¡Tú decides!

Víctor López Bondía

domingo, 27 de enero de 2013

Busaganashi

Si el Karate-do es realmente una "tradición", como muchos afirman (aunque muy a menudo con poca comprensión de lo que esto significa), es importante estudiarlo prestando atención a la cultura dentro de la cual surgió y se desarrolló.

Uno de los elementos que forman parte de la tradición y la cultura del Karate, y en particular de la escuela Goju-Ryu, es el Busaganashi.

"Busaganashi" es el nombre okinawense de la deidad china Jiu Tian Feng Huo Yan San Dou. Cuando viajó a Fuzhou (China) a principios del siglo XX, Miyagi Chojun descubrió esta figura, que representaba a un guerrero venerado por sus nobles cualidades: rectitud, honradez, virtud, perseverancia, decoro...
Miyagi Sensei regresó a Okinawa llevando consigo una imagen del Busaganashi, y él también la veneró a partir de entonces. Para Miyagi Sensei, el Busaganashi representaba un modelo a seguir, el ideal de bushi o budoka: un practicante de artes marciales admirado no sólo por sus habilidades físicas, sino también por su gran carácter.


El Busaganashi sobre el Kenpo Haku (Ocho Principios del Kenpo).

Durante la Segunda Guerra Mundial, la imagen del Busaganashi que Miyagi Sensei había adquirido en China fue destruida, al igual que tantas otras posesiones. Sin embargo, a finales de la década de los años 1940s, un alumno de Miyagi, Madanbashi Keiyo (1896-1983), viajó a Filipinas, donde le hicieron una pequeña escultura del Busaganashi a partir de un bosquejo que Madanbashi había llevado consigo. Cuando Madanbashi le regaló la figura a su querido maestro, éste se sintió muy emocionado. Esta figura se encuentra hoy en el Jundokan Dojo de Miyazato Eiichi (1922-1999).


El Busaganashi de Miyagi Chojun.
Hoy se encuentra en el Jundokan Dojo (Naha, Okinawa).

Para preservar la tradición del Karate, no basta con transmitir los katas y las técnicas, sino también el resto de elementos que en un tiempo pasado fueron considerados importantes por aquellos que desarrollaron dicha tradición e hicieron posible que se conservara hasta nuestros días. Por descontado, para que conserven su valor, también es necesario tratar de entender por qué eran importantes.

Hace meses, mi amigo de Murcia Carlos García se marcó como objetivo hacer él mismo una escultura del Busaganashi. Carlos es un karateka que obviamente disfruta combinando su afición por el Karate y el arte, y lo hace con ilusión y entusiasmo, lo cual, combinado con su talento y su maña, se traduce en excelentes resultados, como ya demostró en su día cuando empezó a fabricar ishi-sashi.


Mis ishi-sashi.
Fabricados por Carlos.

Al igual que el Karate, y todo lo que merece la pena, no ha sido fácil, y ha requerido tiempo y esfuerzo, como podemos apreciar siguiendo parte del proceso en el blog de Carlos:

Pero con paciencia y perseverancia, se obtiene recompensa:



Con este proyecto, Carlos no sólo se ha demostrado a sí mismo que es capaz de llevar a cabo lo retos que se propone (cualidad de buen karateka), sino que está contribuyendo a conservar esta pieza (nunca mejor dicho) de la historia del Karate.


Un Busaganashi hecho por Carlos ya forma parte del Kenshinkan Dojo de nuestro amigo Pedro Martín González (Badajoz).

¡GRAN TRABAJO CARLOS! ¡ENHORABUENA!

Fuentes

martes, 1 de enero de 2013

Reto Benéfico: Completado

Pues bien, finalmente llegó el día. Ayer 31 de diciembre de 2012, a las 7 de la tarde, subí al "dojo terraza" dispuesto a llevar a cabo el Reto Benéfico, que consistía en ejecutar el kata Suparinpei 108 veces.

Tras recitar el dojo kun, como solemos hacer antes de cada sesión de práctica, empecé a realizar el kata sin más dilación; solo, tranquilo, y envuelto en la intimidad que me proporcionaba la oscuridad de la noche.

Pensaba que estaba ejecutando a buen ritmo, y sin perder tiempo entre ejecución y ejecución del kata, pero tras completar las primeras 27 repeticiones (25% del total), miré el reloj, ¡y había pasado una hora y 45 minutos!!... Tenía que acelerar, el tiempo estimado para completar el reto eran unas 5 horas, ¡pero a ese ritmo serían 7!! Pero no era fácil, Suparinpei es un kata largo, y con muchas secuencias de movimientos lentos, cada ejecución requiere su tiempo...

Continué ejecutando, intentando no pensar en el número de repeticiones que todavía tenía por delante. "Mo ichi do" (una vez más) y el último precepto del dojo kun ("Continúa tu entrenamiento con paciencia") era lo que pasaba por mi mente antes de iniciar cada nueva ejecución del kata.

Al finalizar las siguientes 27 repeticiones, la cosa empezó a ponerse dura. No estaba excesivamente cansado, pero eran pasadas las 10 de la noche, llevaba más de 3 horas haciendo kata sin parar, ¡y todavía estaba a la mitad!!

Sin duda, el reto estaba resultando ser mucho más duro a nivel psicológico que a nivel físico. Tenía ganas de terminar, pero sabía que todavía tenía por delante muchas repeticiones. La lista de "corrupciones" que estaba utilizando para llevar la cuenta, parecía interminable...



Por otro lado, ya se empezaban a notar los efectos de tantos desplazamientos, giros, posiciones, y técnicas sobre el mismo lado del cuerpo: Los balones del pie advertían que se estaban generando ampollas; empezaba a tener las rodillas cargadas (especialmente la izquierda); también los isquiotibiales; me dolían los codos; y también tenía molestias en las muñecas... Todo ello reflejo de ciertas secuencias del kata, que además siempre se realizan por el mismo lado...

A las 23:45, a 15 minutos de la medianoche, y por tanto de Año Nuevo, finalizaba el 3er cuarto del reto, y me disponía a empezar "la recta final": las últimas 27 repeticiones, ¡que todavía me llevarían un tiempo!

A unas 20 repeticiones del final, ¡quería dejarlo ya y terminar de una vez! Y me acordé de mi buen amigo y compañero Juanlu, que había llevado a cabo el reto el día anterior, y había comentado que también tuvo que auto-motivarse para no abandonar a unas 25 repeticiones de finalizar. También me ayudaba recordar que no estaba solo: a esa misma hora, nuestro Senpai, Garry Lever, también estaba haciendo lo mismo que yo en su dojo, en Inglaterra.

Completada la ejecución número 100, y a tan sólo 8 de final, mi mente seguía diciendo que ya era suficiente, podría dejarlo y nadie se enteraría; pero evidentemente, no podía abandonar, ¡y menos tan cerca de la meta!
"¿Por qué estás haciendo esto?", me había preguntado más de una vez a lo largo del desafío, y entonces me acordaba de que el reto, además de "reto", es "benéfico". Qué vergüenza quejarse... ¿Qué es esto comparado con lo que sufren las personas, y especialmente los niños enfermos de cáncer?!!...

Finalmente, después de 6 horas, terminé a la 1 de la mañana de hoy, 1 de enero de 2013... ¡FELIZ AÑO NUEVO!
Sin duda, una Noche Vieja que difícilmente olvidaré.

Ha sido toda una experiencia de entrenamiento para mí y para todos aquellos que la han llevado a cabo. Y desde luego, hacemos estas cosas para mejorarnos como karatekas y como personas.

Me gustaría que no se pasara por alto que lo más importante de todo es la gran causa que hay detrás del reto: Ayudar a niños enfermos.

El reto ha terminado para nosotros, pero muchas personas siguen luchando, y siguen necesitando ayuda. Me gustaría que todos aquellos que "me siguen" de alguna manera a través de mis proyectos de Karate en Internet, Facebook, etc., pudieran encontrar en sus corazones la motivación y generosidad necesaria para colaborar.
Son tiempos difíciles, lo sé, yo también vivo en España, y no soy rico ni mucho menos, sino de familia humilde (¡y cada vez más humilde!), pero no creo que haga falta ser rico para ayudar un poco. Muchísimas gracias, de corazón.

Feliz Año Nuevo, en especial al pequeño Joe y a todos aquellos que luchan contra las enfermedades.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Reto Benéfico

El próximo día 31 de diciembre, empezando a las 10pm y llegando hasta Año Nuevo, llevaré a cabo un Reto Benéfico, y no estaré solo.

Cualquier donación que patrocine nuestro esfuerzo será donada a la Sociedad de Neuroblastoma a través de la página de justgiving de Emily Lever. Emily correrá también el Maratón de Londres en abril para recaudar dinero para esta gran causa.

La razón por la que se elige esta organización benéfica es que a Joe, de cinco años de edad, y sobrino de mi senpai, Garry Lever, le han diagnosticado recientemente Neuroblastoma en Fase 4, un cáncer infantil poco habitual y muy agresivo. Ahora Joe tiene que soportar numerosas sesiones de quimioterapia, que vendrán seguidas por cirugía para eliminar el tumor, más quimioterapia de alto riesgo, y trasplante de células madre. Esperemos que este tratamiento elimine hasta el último rastro del cáncer, no obstante, Joe tendrá que enfrentar entonces meses de inmunoterapia y radioterapia para evitar una posible recaída. La Sociedad de Neuroblastoma recauda fondos para encontrar directamente mejores tratamientos y una cura, así que cualquier donación ayudará a salvar no sólo a Joe sino a todos los niños que se ven forzados a sufrir esta horrible enfermedad.

Durante los últimos seis años he dedicado muchísimo tiempo y esfuerzo a difundir información sobre Karate a través de mi página web, de manera absolutamente desinteresada. A lo largo de todo este tiempo, muchas personas me han expresado su agradecimiento y su apoyo. Ahora soy yo quien pide ayuda para aquellos que realmente lo necesitan.

No es necesario donar grandes cantidades. shotokankaratedo.es recibe más de 400 visitas al día; si cada una de ellas donara 1 sólo euro, se podrían recaudar más de 400€ en un sólo día, con un esfuerzo insignificante por parte de cada uno.

Como karatekas, o simples personas de bien, debemos intentar dar ejemplo y tener un impacto positivo en el mundo que habitamos. Simplemente entrenar no es suficiente.

Por favor, por favor, por favor, ayúdanos a ayudar al pequeño Joe y recaudar el máximo dinero posible para esta gran causa. Muchísimas gracias, de corazón.

Víctor López Bondía

 

 


 

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento por sus donaciones a:

  • Guido Moraglio
  • Iván Sanchez
  • José Ángel García
  • Iain Abernethy
  • Guillermo Campos Bonet
  • Iván Cuesta
  • Luis GRANADA

 

« No importa cuánto puedas destacar en el arte del Karate y en tus esfuerzos académicos, nada es más importante que tu comportamiento y humanidad observada en la vida diaria. »

 

viernes, 23 de noviembre de 2012

"Karate-do: Mi camino"

Han pasado meses desde la última vez que actualicé este blog, lo cual no deja de ser tan sólo un reflejo más de los cambios que ha sufrido mi Karate en los últimos tiempos...

Hace ahora 3 años, a finales de noviembre de 2009, tuve que tomar una difícil decisión, y abandonar lo que había sido 'mi segunda casa' desde que tenía 13 años. Terminaba así una etapa de 14 años practicando Shotokan convencional en un "club/gimnasio", y comenzaba el desafío de empezar a abordar todo mi entrenamiento de forma personal.
Nunca me planteé buscar otro "gimnasio". Conocía el Shotokan, o mejor dicho, la manera en la que se estaba practicando, y ya no se ajustaba a lo que yo estaba buscando. Si continuaba haciendo Shotokan, que al fin y al cabo era el único Karate que conocía (en la práctica), sería "a mi manera": con total libertad para añadir cualquier elemento que considerase necesario, y descartar influencias y distracciones que, en mi opinión, únicamente dificultan el camino. Desde entonces, mi entrenamiento es absolutamente personal y privado.

Los comienzos fueron duros, "sin techo", sin guía, y con la incertidumbre de no saber cuál sería mi futuro en el Karate; pero tenía tan claro como el primer día que quería seguir aprendiendo y progresando.

La necesidad me empujó a empezar a utilizar la terraza como "dojo", algo que nunca antes se me había pasado por la cabeza siquiera. Recordando las palabras del Maestro Funakoshi "cualquier lugar puede ser un dojo", y entrenando en la "clandestinidad", de noche y bajo las estrellas, pronto empecé, no sólo a acostumbrarme, sino a sentirme más cerca que nunca del Karate original de Okinawa, y de aquellos que lo practicaban hace siglos sin otra preocupación que no fuera la de procurar entrenar a diario e intentar seguir el camino con seriedad y honestidad.
Y descubrí el verdadero lujo que es poder entrenar a la hora que quiera, el tiempo que quiera, cualquier día de la semana, dependiendo únicamente de mi propia voluntad para hacerlo. Entrenar en condiciones cambiantes (luz/oscuridad, frío/calor) proporciona también una experiencia muy interesante. He llegado a estar tan a gusto, que sinceramente no cambiaría mi "dojo terraza" por ninguna amplia sala bien iluminada y con suelo de "tatami de puzle", aunque la tuviera justo al lado de casa. El único problema es la lluvia, pero afortunadamente el clima de Valencia es un aliado más que un enemigo, y son escasos los días del año en los que el clima me impide usar el dojo (que no entrenar).
También cambié el karategi por unos pantalones cortos, y una (o varias) camisetas, en función de la época del año. Me hace gracia recordar que yo solía tener la idea de que el entrenamiento serio debía ser en karategi... Ahora sólo uso el karategi de vez en cuando, en entrenamientos "formales", y me resulta más bien incómodo...


Mi "Dojo Terraza", todo lo que necesito.

Sin embargo, si bien podía entrenar solo tanto como quisiese, para poder seguir aprendiendo y progresando adecuadamente, en algún momento necesitaría a alguien de quien aprender.

Insatisfecho con el Shotokan, mis lecturas e investigaciones me conducían cada vez más rápido hacia el Karate de Okinawa. Descubrí, entre otras cosas, que había un elemento absolutamente fundamental en el Karate, que sin embargo era virtualmente desconocido en el ámbito del Karate moderno: el hojo undo. Poco a poco fui introduciendo el uso de las herramientas en mi entrenamiento, con entusiasmo por haber encontrado un "eslabón perdido", con un nuevo horizonte para seguir mejorando, y una excelente manera de compensar la falta de compañeros de práctica (lo único que he llegado a echar de menos).


Algunos de mis "compañeros de práctica":
kongoken, ishi-sashi, nigiri-gami y chi-ishi.

El libro de Michael Clarke sobre hojo undo fue particularmente útil e importante, no sólo por el excelente contenido acerca del origen, la construcción, y el uso de las herramientas, sino porque en su interior encontré por primera vez el nombre de un karateka bastante peculiar que, casualidades del destino, vive aquí en España. Unos meses después, el 30 de septiembre de 2011, tuve la oportunidad de conocer personalmente a Richard Barrett Sensei y recibir una introducción, en mi opinión privilegiada, al Karate-do Goju-Ryu. Desde ese momento, he vuelto a visitarle con frecuencia, y me he centrado en entrenar únicamente lo que él me está enseñando, que no es poco.

Así que, ahora mismo, supongo que debería decir que soy practicante de Goju-Ryu, ya que ese es el único Karate que he practicado desde hace ya más de un año (y espero poder seguir practicando), pero por mi experiencia, sigo siendo algo reacio a clasificar el Karate en "estilos" y tener que poner etiquetas (límites) al Karate que hago.
Pero lo importante no es el estilo, nunca lo ha sido; lo importante es haber encontrado a un verdadero "sensei" con un enfoque que realmente coincide con todo lo que se supone que es el Karate-do. Sigo entrenando solo la mayor parte del tiempo, lo cual ya me parece lo más natural y adecuado, ya que únicamente depende de mí, y nadie lo puede hacer por mí, pero ahora cuento con la ayuda inestimable de alguien con más experiencia que me proporciona valiosa orientación para que no me pierda en el camino. De esta manera, al encontrar finalmente lo que había estado buscando, no fue demasiado difícil desprenderme de lo anterior y volver a ponerme un cinturón blanco. Podría haber seguido practicando Shotokan por mi cuenta, pero sencillamente ya no sentía la necesidad.

Como ya no soy practicante de Shotokan, ya no me siento identificado con la página web shotokankaratedo.es. No obstante, después de todo el trabajo y el tiempo que le he dedicado durante los últimos 6 años, creo que no tendría ningún sentido cerrar el proyecto. Al fin y al cabo, esa web siempre ha sido sobre Karate en general, y nunca sobre 'mi Karate particular', así que considero que la información continúa siendo igual de válida, independientemente del tipo de Karate que yo practique o deje de practicar. Pero su desarrollo futuro está comprometido, ya que ya no estudio el Karate desde el punto de vista del Shotokan.
Más de una vez me ha pasado por la cabeza hacer una renovación profunda de la web, y puede que en algún momento lo haga, pero ahora mismo supondría demasiado trabajo, y total para acabar publicando fundamentalmente lo mismo, pero con un nombre distinto.

Ahora, estoy más centrado en otros proyectos:

Después de un tiempo de incertidumbre, he recuperado la ilusión del principiante; y con tanto por hacer y aprender de nuevo ante mí, el futuro ya no parece tan oscuro, aunque sé que el camino del Karate-do nunca será fácil.